¿Qué es el coaching?
La palabra coach significa literalmente “carruaje” o “vagón” que
son objetos que cumplen la función de transportar personas de un lugar a otro.
En el ámbito del coaching, el coach es quien estimula al coachee o cliente para
que “transite solo/a” desde lo que es a lo que quiere ser, desde su forma de
vida actual a la que anhela vivir, mediante el desarrollo de sus propios
recursos personales.
El coaching es una disciplina nueva. Nació en EEUU hace un poco
más de 30 años con el objetivo de incrementar el rendimiento individual en el
deporte. El coach deportivo es un entrenador que facilita a un atleta o a un
equipo la mejorara de su rendimiento y el desarrollo de su máximo potencial
para conseguir resultados extraordinarios. Desde el deporte, el coaching fue
expandiéndose como una nueva metodología para el entrenamiento y desarrollo de
la excelencia personal y profesional.
El crecimiento del coaching en los últimos años ha sido
vertiginoso gracias a su gran efectividad en el ámbito personal y a su
adaptabilidad a distintos medios que le fueron propicios para crecer. En primer
lugar, su aplicación se amplió al mundo de la empresa y, últimamente, se ha
extendido a áreas como la educación, la política, la sanidad, etc.
Aunque haya quienes se esfuerzan por aparecer como padres
fundadores del coaching, éste es producto y resultado de fuentes muy diversas,
especialmente de la filosofía y la psicología y también de disciplinas tan
variadas, como la neurociencia, la física cuántica, la teoría del liderazgo y
el managment y de tradiciones espirituales como el budismo, el sufismo, el
zen…etc.
La raíz primaria es la Mayéutica socrática, que es un método
inductivo basado en el arte de hacer preguntas, cuya lógica lleva a su
interlocutor (cliente o coachee) a tomar conciencia de su ignorancia sobre sí
mismo, lo que produce en él una productiva inquietud y le ilumina el
entendimiento. Enfrentado a sí mismo, el cliente aprende a conocerse y a
comprenderse.
Sócrates decía sabiamente a sus estudiantes: “Yo no puedo
enseñarte nada, sólo puedo ayudarte a encontrar el conocimiento dentro de ti
mismo, lo cual es mucho mejor que traspasarte mi poca sabiduría” .
En la línea socrática, el coaching no impone, no enseña
verdades, ni tesis para que sean aprendidas de memoria, no comunica doctrina
alguna, sino que ayuda a la persona a aprender y a desaprender, a, a optimizar
sus acciones, a confiar en su rendimiento y en su autonomía personal y, en
definitiva, a mejorar su calidad su vida.
La naturaleza del coaching es compleja ya que es varias cosas a
la vez: es una conversación, un arte de hacer preguntas, un proceso, unas
herramientas y una metodología, pero es más que la suma de todo ello. Es una
filosofía de vida. Una manera de estar en la vida. Un forma diferente de ver la
realidad y de entender las relaciones humanas.
Dada su complejidad, no existe una sola definición de coaching.
John Whitmore, coach británico y especialista en liderazgo, uno de los
fundadores del coaching moderno nos dice que “el Coaching personal consiste en
liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño…”
Cuando se consigue este objetivo, el coaching facilita la consecución de resultados
extraordinarios en la vida de esa persona, en su carrera, negocio u organización.
El Coaching es una relación personal continuada, privada y
confidencial que ocurre en varias sesiones de aproximadamente una hora de
duración entre el profesional coach y su cliente o coachee. Para describir la
esencia de esa relación tomamos el símil que utiliza la psicóloga y coach catalana
Herminia Gomà: el motor de estas sesiones es la conversación “transformadora” y
los engranajes de ese motor son las preguntas que hace el coach para que el cliente
ahonde en su autoconocimiento, en el aprendizaje, mejore su desempeño y
refuercen su calidad de vida.
Formular la pregunta adecuada y útil para el cliente, es una
habilidad y una de las herramientas más poderosas que posee el coach. La
pregunta adecuada tiene el poder de despertar una gran fuerza de cambio y de
transformación que habita dentro de todos nosotros, siempre en espera de ser
desatada.
Las preguntas del coach cumplen múltiples funciones: permite
desbloquearnos, identificar los problemas que hoy no podemos resolver,
concretar los objetivos, mostrarnos caminos para facilitar el cambio e inspirar
el paso a la acción. Una función clave de las preguntas es centrar al cliente (llevarlo
hacia su ser) para que se encamine al logro de su objetivo, eliminando aquello
que es irrelevante.
La persona que quiere hacer coaching, acude a un coach,
generalmente, porque percibe que en su vida personal y/o profesional viene
obteniendo una cadena de resultados insatisfactorios y reconoce que algo no
funciona tan positivamente como podría hacerlo. Se ha dado cuenta que por más
que intente hacer algo distinto, siempre cae en el mismo círculo que obliga a
repetir conductas indeseadas que le alejan de los resultados que desea obtener.
El coaching apunta a cambiar esas conductas y también a facilitar una
transformación radical en la vida de la persona.
El cliente o coachee llega a comprender que los cambios que
quiere hacer dependen de él y no hace recaer la responsabilidad en los demás
(sabiendo que con esto evita el sufrimiento) y a entender que es responsable de
sus decisiones, de sus acciones y de los resultados que obtiene, y los asume.
La función del coach es, por un lado, ayudar al cliente a pasar
de la decisión a la acción para que consiga los objetivos personales y profesionales
que se propone, sin demora. En su caso también ayuda al cliente a detectar los
obstáculos y limitaciones que interfieren en el logro de esos objetivos.
Por otro, el coach facilita la conexión del cliente con el inmenso poder transformador que posee y le proyecta a la vida de forma diferente. Con el compromiso que adquiere el cliente con su propio proceso de cambio y con el apoyo del coach, la persona comienza a interpretar la vida de forma distinta, a responder frente a ella de forma diferente y a actuar de una forma más efectiva y beneficiosa, desplegando todo su potencial.
De esta experiencia, la persona sale siendo distinta de lo que era. En este proceso, ha tendido oportunidad de conocerse auténticamente, de aprender a ser un observador distinto de sí mismo y de su entorno y a responsabilizarse de su vida y liderarla.
Por otro, el coach facilita la conexión del cliente con el inmenso poder transformador que posee y le proyecta a la vida de forma diferente. Con el compromiso que adquiere el cliente con su propio proceso de cambio y con el apoyo del coach, la persona comienza a interpretar la vida de forma distinta, a responder frente a ella de forma diferente y a actuar de una forma más efectiva y beneficiosa, desplegando todo su potencial.
De esta experiencia, la persona sale siendo distinta de lo que era. En este proceso, ha tendido oportunidad de conocerse auténticamente, de aprender a ser un observador distinto de sí mismo y de su entorno y a responsabilizarse de su vida y liderarla.
Jaime Amoroso Miranda.
Cuenca, 5 de noviembre de 2015.
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