jueves, 5 de noviembre de 2015

¿QUÉ ES EL COACHING?



¿Qué es el coaching? 

 

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La palabra coach significa literalmente “carruaje” o “vagón” que son objetos que cumplen la función de transportar personas de un lugar a otro. En el ámbito del coaching, el coach es quien estimula al coachee o cliente para que “transite solo/a” desde lo que es a lo que quiere ser, desde su forma de vida actual a la que anhela vivir, mediante el desarrollo de sus propios recursos personales.

El coaching es una disciplina nueva. Nació en EEUU hace un poco más de 30 años con el objetivo de incrementar el rendimiento individual en el deporte. El coach deportivo es un entrenador que facilita a un atleta o a un equipo la mejorara de su rendimiento y el desarrollo de su máximo potencial para conseguir resultados extraordinarios. Desde el deporte, el coaching fue expandiéndose como una nueva metodología para el entrenamiento y desarrollo de la excelencia personal y profesional.

El crecimiento del coaching en los últimos años ha sido vertiginoso gracias a su gran efectividad en el ámbito personal y a su adaptabilidad a distintos medios que le fueron propicios para crecer. En primer lugar, su aplicación se amplió al mundo de la empresa y, últimamente, se ha extendido a áreas como la educación, la política, la sanidad, etc.

Aunque haya quienes se esfuerzan por aparecer como padres fundadores del coaching, éste es producto y resultado de fuentes muy diversas, especialmente de la filosofía y la psicología y también de disciplinas tan variadas, como la neurociencia, la física cuántica, la teoría del liderazgo y el managment y de tradiciones espirituales como el budismo, el sufismo, el zen…etc.

La raíz primaria es la Mayéutica socrática, que es un método inductivo basado en el arte de hacer preguntas, cuya lógica lleva a su interlocutor (cliente o coachee) a tomar conciencia de su ignorancia sobre sí mismo, lo que produce en él una productiva inquietud y le ilumina el entendimiento. Enfrentado a sí mismo, el cliente aprende a conocerse y a comprenderse.

Sócrates decía sabiamente a sus estudiantes: “Yo no puedo enseñarte nada, sólo puedo ayudarte a encontrar el conocimiento dentro de ti mismo, lo cual es mucho mejor que traspasarte mi poca sabiduría” .

En la línea socrática, el coaching no impone, no enseña verdades, ni tesis para que sean aprendidas de memoria, no comunica doctrina alguna, sino que ayuda a la persona a aprender y a desaprender, a, a optimizar sus acciones, a confiar en su rendimiento y en su autonomía personal y, en definitiva, a mejorar su calidad su vida. 

 

La naturaleza del coaching es compleja ya que es varias cosas a la vez: es una conversación, un arte de hacer preguntas, un proceso, unas herramientas y una metodología, pero es más que la suma de todo ello. Es una filosofía de vida. Una manera de estar en la vida. Un forma diferente de ver la realidad y de entender las relaciones humanas.

Dada su complejidad, no existe una sola definición de coaching. John Whitmore, coach británico y especialista en liderazgo, uno de los fundadores del coaching moderno nos dice que “el Coaching personal consiste en liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño…” Cuando se consigue este objetivo, el coaching facilita la consecución de resultados extraordinarios en la vida de esa persona, en su carrera, negocio u organización.  

El Coaching es una relación personal continuada, privada y confidencial que ocurre en varias sesiones de aproximadamente una hora de duración entre el profesional coach y su cliente o coachee. Para describir la esencia de esa relación tomamos el símil que utiliza la psicóloga y coach catalana Herminia Gomà: el motor de estas sesiones es la conversación “transformadora” y los engranajes de ese motor son las preguntas que hace el coach para que el cliente ahonde en su autoconocimiento, en el aprendizaje, mejore su desempeño y refuercen su calidad de vida.
 
Formular la pregunta adecuada y útil para el cliente, es una habilidad y una de las herramientas más poderosas que posee el coach. La pregunta adecuada tiene el poder de despertar una gran fuerza de cambio y de transformación que habita dentro de todos nosotros, siempre en espera de ser desatada.

Las preguntas del coach cumplen múltiples funciones: permite desbloquearnos, identificar los problemas que hoy no podemos resolver, concretar los objetivos, mostrarnos caminos para facilitar el cambio e inspirar el paso a la acción. Una función clave de las preguntas es centrar al cliente (llevarlo hacia su ser) para que se encamine al logro de su objetivo, eliminando aquello que es irrelevante.

La persona que quiere hacer coaching, acude a un coach, generalmente, porque percibe que en su vida personal y/o profesional viene obteniendo una cadena de resultados insatisfactorios y reconoce que algo no funciona tan positivamente como podría hacerlo. Se ha dado cuenta que por más que intente hacer algo distinto, siempre cae en el mismo círculo que obliga a repetir conductas indeseadas que le alejan de los resultados que desea obtener. El coaching apunta a cambiar esas conductas y también a facilitar una transformación radical en la vida de la persona.

El cliente o coachee llega a comprender que los cambios que quiere hacer dependen de él y no hace recaer la responsabilidad en los demás (sabiendo que con esto evita el sufrimiento) y a entender que es responsable de sus decisiones, de sus acciones y de los resultados que obtiene, y los asume. 

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La función del coach es, por un lado, ayudar al cliente a pasar de la decisión a la acción para que consiga los objetivos personales y profesionales que se propone, sin demora. En su caso también ayuda al cliente a detectar los obstáculos y limitaciones que interfieren en el logro de esos objetivos. 

Por otro, el coach facilita la conexión del cliente con el inmenso poder transformador que posee y le proyecta a la vida de forma diferente. Con el compromiso que adquiere el cliente con su propio proceso de cambio y con el apoyo del coach, la persona comienza a interpretar la vida de forma distinta, a responder frente a ella de forma diferente y a actuar de una forma más efectiva y beneficiosa, desplegando todo su potencial. 

De esta experiencia, la persona sale siendo distinta de lo que era. En este proceso, ha tendido oportunidad de conocerse auténticamente, de aprender a ser un observador distinto de sí mismo y de su entorno y a responsabilizarse de su vida y liderarla.




Jaime Amoroso Miranda.
Cuenca, 5 de noviembre de  2015.

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